(Buenos Aires, 3 de mayo 1930 - México, D.F., 14 de enero 2014)
Ahora entiendo esta llovizna mansa que cae sobre la sierra de Madrid.
Ahora entiendo este silencio de pájaros cansados.
Se nos murió el bueno de Gelman.
Se nos murió el tío Juan.
El almita se inunda de planetas al Sur y los ojos, se nos llenan de niños con olor a mandarina.
Allá andarás ahora, viejo y querido Juan, abrazando a los 30.000 Compañeros y Compañeras almas que un día fueron vida y hoy, se refugian en tu palabra, como lo seguiremos haciendo nosotros.
Gracias por todo Compañero, que no es más que otra forma de decir Juan Gelman.
O mejor dicho... el bueno de Juan.
Tío Juan, vos no te moriste.
Lo que pasa, es que te crecieron alas y aprendiste a volar!
en el gran cielo de la poesía/
mejor dicho/
en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos/astros dioses/mortales
está cantando el ruiseñor de Keats/
siempre/
pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan/
a la Teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado de Francisco de
Quevedo y Villegas/
el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne/
de César Vallejo caen caminos para que los
pies de la poesía caminen/ pies que pisan callados como un burrito andino/
Baudelaire baja un albatros de su reino celeste/
con el frac del albatros Mallarmé va a la fiesta de la nada posible/
suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible/
recuerda que la sangre es posible en medio de la nada/
que Girondo liublimará perrinunca lamora/
y girarán los barquitos de Tuñón contra el metal de espanto que obusó a Apollinaire/
oh Lou que desamaste la eternidad de viaje/
el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake/
el Paco Urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época/
Roque Dalton que trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba “Revolución”
y veía la Revolución y la Revolución era la sola tierra firme que veía/
y Javier Heraud que fue a parar tiernísimo a la selva/
y abrió la selva de la boca con su torrente claro/
y el padre Darío que a los yanquis dijo no/
como Sandino dijo no/
y el frente amplio de la poesía y de la guerra les volvió a decir no/
y Nicaragua brilla en su ejercicio de amar/
Martí yendo y viniendo por el aire con los muertos queridos que vió volar como una
rosa blanca/
¿no ves a mis compañeros volar por el aire ochenta años después?/
¿estás despierto para que sigamos diciendo no?/
¿los muertos se ponen pálidos como magdalena cuando amasaba sus panes con más
lágrimas que harina?/
¿hasta que venga el día?/ ¿día en que toda América Latina subirá lentamente?/
¿amorosamente?/¿navegando como hacen mis planetas del sur?/
ahora canta el ruiseñor del griego al fondo de los siglos/
pasa Walt Whitman con el ruiseñor al hombro cantando en Paumanok/
pasa el comandante Guevara a hombros del ruiseñor/
pasa el ruiseñor que se alejó de la vida callado como burrito andino
en representación de los que caen por la vida/
pasa la luna de rosados dedos/
pasa Safo abrigando al ruiseñor
que canta/canta/canta/
Voz: Juan Gelman
Música: "It's not for you" por Bob Dylan
Lamento por las hierbas de Jack Hammerstein
“salud salud” decía jack hammerstein
se la pasaba saludando a:
todos a todos a todos
aunque lloraran ensuciando el mantel
aunque tuvieran leonas bravas
“afuera negra desventura afuera afuera” decía
entrando a cada casa y espantándola con la mano
como si las desgracias fuesen moscas o mosquitos o insectos
y miel la gente en su esplendor
“afuera muerte grima dolor peste o barbaridá de la tristeza”
decía jack hammerstein limpiando esos polvos
o arrancaba la yerba ya vieja crecida
sobre ternuras sobre zapatitos de seda que no hacen ruido en el amor
así jack hammerstein de color amarillo
como si se pasara las noches entre claveles o alelí
en realidad tenía una amada
que se bañaba en agua clara
en realidad tenía una niña/que se bañaba en agua fría
y le crecían suavidades
“qué lindo pelo tienes” le decía jack hammerstein
“qué linda frente ojos boca pechos tienes” le decía jack hammerstein
“qué lindo pie chiquito río de mármol”
“oh muerte que a todos convidás” dijo jack hammerstein ahí
la amada estaba bella bella
y sobre ella crecía yerba esta vez
dando color olor y sombra
al pie se acostó jack hammerstein para mirarla subir
“afuera desventura afuera afuera” decía
y la espantaba con la mano
“afuera muerte grima dolor peste o barbaridá de la tristeza” decía
a los traidores bichos negros que le comían corazón
“salud salud” decía jack hammerstein
no lo pudrió la pena ni la furia
se la pasaba saludando a todos y aún arrancándoles la yerba
pero a su amada no o la miraba subir
desde la mesma muerte
Voz: Juan Gelman
Música: "Dylaniana" (Víctor Cunha/E. Darnauchans) por Eduardo Darnauchans
Lamento por la nuca de Tom Steward
el día que tom steward alzó vuelo montado en su furia
fue realmente memorable:
el sol no se detuvo la tierra no dejó de girar
la máquina celeste siguió trabajando
pero él volaba él
dejaba atrás paisajes continentes
con las manos mojadas de viento
¡oh tom steward!
¡oh tom y steward volador!
tomo la lira y empezó a cantar entre nubes
o ángeles y demonios de Dios atraídos
por los vapores negros que le salían de la boca
“caballos” cantaba “caballos depravacos
cerebelentes áspimos taquerres” cantaba tom steward
y en sólo un arco de volar quemaba
camísculas herpentes
¡qué páramos con un hombre solito había en su voz!
tom steward se detuvo en el aire vio su nuca
y dio vueltas y vueltas aterrizando al fin
en el revés de sus días y vio:
a un hombre que volaba
al sol salir a ala tierra girar
la máquina celeste trabajar
a tom steward convertido en tom steward y triste
no voló nunca más en su vida pero
no le pudieron arrancar
el pedazo de viento entre sus piernas
lleno de guerras cábalas eneros
a media hora de enterrarlo en consecuencia
salió volando del cementerio de Oak
hizo un arco furioso sobre el silencio vecinal
en el lugar de su tumba no hay flores
crecen silbidos caballos crecen.
Voz: Juan Gelman Música: "Ilusión de mi vida" y "Tierra virgen" por Eduardo "Toto" Méndez
Yo también escribo cuentos
había una vez un poeta portugués
tenía cuatro poetas adentro y vivía muy preocupado
trabajaba en la administración pública y dónde se vio
que un empleado público de portugal
gane para alimentar cuatro bocas
Fernando Pessoa
y sus 4 poetas...
mirando al Sur.
cada noche pasaba lista a sus poetas incluyéndose a sí mismo
uno estiraba la mano por la ventana y le caían astros allí
otro escribía cartas al sur qué están haciendo del sur
decía
de mi uruguay
decía
el otro se convirtió en un barco que amó a los marineros
esto es bello porque no todos los barcos hacen así
hay barcos que prefieren mirar por el ojo de buey
hay barcos que se hunden
dios camina afligido por el fenómeno ése
es que no todos los barcos se parecen a los poetas del portugués
salían del mar y se secaban los huesitos al sol
cantando la canción de tus pechos
amada
cantaban que tus pechos llegaron una tarde con
una escolta de horizontes
eso cantaban los poetas del portugués para decir que te amo
antes de separarse
tender la mano al cielo
escribir cartas al uruguay
que mañana van a llegar
mañana van a llegar las cartas del portugués y barrerán la tristeza
mañana va a llegar el barco del portugués al puerto de montevideo
siempre supo que entraba en ese puerto y se volvía más hermoso
como los cuatro poetas del portugués cuando se preocupaban
todos juntos por el hombre de la tabaquería de enfrente
el animal de sueños del hombre de la tabaquería de enfrente
galopando con como josé gervasio de artigas por el hambre mundial
el portugués tenía cuatro poetas mirando al sur
al norte
al muro
al cielo les daba a todos de comer con el sueldo del alma
él se ganaba el sueldo en la administración del país público
y también mirando el mar que va de lisboa al uruguay
Yo siempre estoy olvidando cosas
una vez me olvidé un ojo en la mitad de una mujer
otra vez me olvidé una mujer en la mitad de portugués
me olvidé el nombre del poeta portugués
de lo que no me olvido es de su barco navegando hacia el sur
de su manita llena de astros
golpeando contra la furia del mundo
con el hombre de enfrente en la mano.
Voz: Juan Gelman
Música: "No sirves para nada" y "El Show" de José Agustín Goytisolo por Paco Ibáñez
Lamento por el día español de Raf Maloney
entre las cosas que raf maloney tenía
había una dinámica de la penetración orgánica y moral
una fisiología en la continuidad del cuerpo
una ética de la sensibilidad nerviosa
ninguna de la cual le servía para nada
se lo vería oscurecer día tras día
mirando al este en estado de inocencia
sin llorar eso sí raf maloney no llora
había una melancolía también grande gorda marrón
y sobre todo un pájaro raf maloney
cuidaba a un pájaro de cuello largo frío
en una pared de su casa
“pájaro” le decía al pájaro “¿te crece el cuello para ver
los pensamientos que te suben del corazón?” le decía raf maloney
“¿para palparlos mucho y medirlos?” le decía
pero el pájaro callaba completamente
raf maloney tenía también
un día español ancho abierto con olor a merluza
fresco glorioso alto
lo había plantado en el fondo detrás del perejil
allí se acostaba a ver el cielo cuando todo llovía
y había sol para él y había vino y tabaco portugués
“¿ves esta furia en paz?” le decía al pájaro
“¿la ve tu cuello pájaro?” decía raf maloney
cuando raf maloney murió lo cortaron al pájaro
y comprobaron que daba cielo como sol
cielo no como noche
como sol
el cuello lo tenía noche
y daba cielo como sol
así era el pájaro de raf maloney
que se murió cualquiera de estos días
Voz: Juan Gelman
Música: "Palomita blanca" por Rodolfo Mederos
y "Los pájaros perdidos" por Astor Piazzolla y José Angel Trelles
Sobre la poesía
habría un par de cosas que decir/
que nadie la lee mucho/
que esos nadie son pocos/
que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/ y
con el asunto de comer cada día/se trata
de un asunto importante/recuerdo
cuando murió de hambre el tío juan/
decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/
pero el problema fue después/
no había plata para el cajón/
y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo
el tío juan parecía un pajarito/
los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/
murmuraban
que siempre los están molestando/
que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no
pajaritos como el tío juan/especialmente
porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje
hasta el crematorio municipal/
y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/
y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/
el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que
les hacía pío-pío en la cabeza/el
tío juan era así/le gustaba cantar/
y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/
entró al horno cantando pío-pío/salieron sus cenizas y piaron un rato/
y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza/pero
volviendo a la poesía/
los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho/esos nadie son pocos/
el oficio perdió prestigio/para un poeta es cada día más difícil
conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/
que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/
y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron
las muchachas/los almaceneros/los guerreros/los reyes/
o simplemente los poetas/
o pasaron las dos cosas y es inútil
romperse la cabeza pensando en la cuestión/
lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias/
tío juan después de muerto/yo ahora
para que me quierás//
Voz: Juan Gelman
Música: La canción quiere por Alfredo Zitarrosa
Aromas
hay un ojo de fuego sentado en mi mesa
come las penas contagiosas
un ojo de fuego come a los compañeros contagiosos
que ordenaron a sus niñitos caer
como hombres de pie contra la muerte
un niñito era dulce como amargo arrabal
otro amaba a la reina del plata
todos ataron su corazón con mares
ninguno había leído la revolución en un libro
la revolución fue para ellos un ojo de fuego
el viento que barre a los astros
un árbol subido al pajarito más audaz
un gran amor tirando al fuego la tristeza
el mundo amargo como un arrabal
crepitaban como el esposo en la esposa
el amor no los dejaba dormir
saltaban de la noche para ir al combate
contra las injusticias insoportables
las verguenzas las humillaciones insoportables
el capitalismo no los dejaba dormir
hay un ojo de fuego en mi mesa
sirve un plato de compañeros bellos
están soñando con la gente
siempre soñaron que la gente es más alta que el sol/
siempre soñaron que la gente podía ser más alta que el sol/
están haciendo una cuna para mecer al mundo
para abrigar calores que vendrán
para estrenar un beso sin fondo.
Voz: Juan Gelman
Música: Ring them bells por Bob Dylan y The weary kind por Ryan Bingham
Lamento por Gallagher Bentham (de los Poemas de Sidney West)
cuando gallagher bentham murió
se produjo un curioso fenómeno:
a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa
feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria
como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham
fuera ser inmortal
siendo que él se preocupaba cuidadosamente
de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses
jamás se cuidó de ser bueno sin ganas
pecó y gozó como los mil diablos
que sin duda lo habitaban de noche
y lo obligaban a escribir versos sacrílegos
en perjuicio de su alma
así
creció famoso por su desparpajo y sus caricias
“ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido” decían las vecinas a sus hijos
y lo mostraban con el dedo
pero de noche soñaban con él
de noche una extraña nube o mano o seda
se les metía en la garganta soñando con él
¡ah gallagher bentham gran padre!
pueblos enteros habría fundado con sus hijos
de haberlos querido tener
de no haber sido por los versos
que no piden de comer y es de lo poco que tiene a favor
de modo que murió nomás y la gente
desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo
o con la sensación de haber perdido algo de su libertad
designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham
y por más preguntas que le hicieron
sólo escucharon el ruido de las abejas de su cuerpo
como si estuvieran haciendo miel
o más versos en otra cosa siempre
es difícil saber porqué el vecindario de Spoker Hill llegó a odiarlo así
lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos
no hubo más nubes en garganta de mujer
ni desquites feroces en la cama con marido extrañado
o hasta sueños de las más delicadas que llenan la noche
y hacían girar al viento y llover
todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron
menos el tábano real que volaba y volaba
alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles.